¿Por qué merece la pena?
Frías es, oficialmente, la ciudad más pequeña de España. El rey Juan II le concedió el título de ciudad en 1435, y aún hoy apenas 270 vecinos viven repartidos por sus calles empinadas. Está catalogada como uno de Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2014, y basta verla una vez para entender por qué.
Su casco medieval, declarado Conjunto Histórico-Artístico, trepa por el cerro de La Muela hasta el castillo de los Velasco, uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla, encaramado sobre una atalaya de roca que domina el valle de Tobalina y el paso del Ebro. Por debajo, las famosas casas colgadas se asoman al cortado: construidas con toba y entramado de madera, parecen formar parte del propio precipicio.
Y a los pies de la ciudad, el puente medieval sobre el Ebro —143 metros y nueve arcos, con una torre defensiva del siglo XIV en el centro donde se cobraba el pontazgo— completa una de las estampas más reconocibles del norte de Burgos.
Qué hacer en 2 días
La ciudad, el castillo y las casas colgadas
El primer día es para Frías. Para subir despacio, perderse por sus calles a dos alturas y dejar el castillo para el mejor momento de luz.
- Mañana: sube paseando por el casco medieval hasta la plaza de Alfonso VIII. La Oficina de Turismo está en el palacio del castillo, buen punto de partida.
- A media mañana: entra al castillo de los Velasco y sube a la torre del homenaje: las vistas de la ciudad, el Ebro y el valle de Tobalina son excepcionales.
- Comida: cocina del norte de Burgos sin pretensiones — alubias de la zona, lechazo y hortalizas de las huertas del Ebro, por las que Frías es conocida.
- Tarde: asómate a las casas colgadas desde la campa de las eras y la calle Obdulio Fernández, y baja hasta la iglesia de San Vicente.
- Atardecer: cruza al otro lado del Ebro para ver la ciudad y el castillo recortados sobre la roca con la última luz. La foto de Frías.
El puente del Ebro, Tobera y el entorno
El segundo día baja al río y sale a descubrir los alrededores, que no se quedan atrás.
- Mañana: baja al puente medieval sobre el Ebro y cruza bajo su torre del pontazgo. Es uno de los rincones más fotografiados de la provincia.
- A media mañana: acércate al barrio de Tobera, a las afueras, con su ermita de Nuestra Señora de la O, el pequeño puente y las cascadas del río Molinar.
- Comida: en Frías o en un pueblo del valle, con vino y productos de la tierra.
- Tarde: si te queda tiempo, acércate a Oña (a unos 25 km), con su monasterio de San Salvador, para redondear el fin de semana por Las Merindades.
Cómo llegar
El coche es la opción más cómoda para llegar y para moverte después por el valle de Tobalina y Las Merindades.
Desde Burgos: unos 80 km, alrededor de 1 hora.
Desde Bilbao: en torno a 1 hora por la AP-68 y carreteras del valle.
Desde Vitoria: alrededor de 1 hora.
Desde Madrid: unas 3 horas y media por la A-1 hasta Burgos y luego carretera.
Transporte público: existe alguna conexión de autobús, pero la frecuencia es limitada; para una escapada de fin de semana, mejor ir en coche.