¿Por qué merece la pena?
Potes tiene ese equilibrio raro entre belleza y calma. Sus puentes, sus calles de piedra y su posición en la confluencia de los ríos Deva y Quiviesa lo convierten en un sitio muy fácil de disfrutar.
La Torre del Infantado, construida en la segunda mitad del siglo XV y restaurada y abierta al público desde 2011, preside el casco viejo y alberga la exposición permanente «El cosmos de Beato de Liébana». A 3 kilómetros, el Monasterio de Santo Toribio de Liébana custodia el Lignum Crucis. A 20 kilómetros, Fuente Dé y su teleférico (750 metros de desnivel, 3 minutos y 40 segundos hasta los 1.850 m de altitud) abren la puerta a los Picos de Europa.
Qué hacer en 2 días
Casco histórico, cocina lebaniega y tarde sin prisas
Lo mejor el primer día es llegar a media mañana para aparcar con calma y entrar al pueblo todavía sin demasiada gente. Potes se disfruta muy bien caminando despacio, cruzando sus puentes, entrando por callejuelas y parando sin necesidad de ir con un itinerario rígido.
- Mañana: recorre el casco antiguo, la zona del río y entra a la Torre del Infantado para ver la exposición sobre Beato de Liébana. Lleva calzado cómodo porque apetece callejear más de lo previsto.
- Comida: reserva si vas en fin de semana. Merece la pena pedir cocina local, sobre todo cocido lebaniego o carnes de la zona, en vez de improvisar en la primera terraza libre.
- Tarde: alarga el plan con una visita tranquila al Monasterio de Santo Toribio (a 3 km del pueblo) si te apetece sumar un punto más especial al día.
- Noche: cena ligera y paseo final. Potes gana mucho cuando baja el ritmo y se queda con menos movimiento.
Fuente Dé y una despedida con paisaje grande
El segundo día conviene salir pronto hacia Fuente Dé, a 20 km de Potes, sobre todo si el tiempo acompaña. Así evitas parte de las colas y te aseguras una mañana más despejada para disfrutar de la montaña.
- Temprano: comprueba antes el tiempo y el funcionamiento del teleférico de Fuente Dé. Si hay mucha afluencia o prefieres no subir, el entorno ya compensa igualmente por carretera y miradores.
- Media mañana: dedica tiempo real a caminar, parar, hacer fotos y mirar. Aquí el error es ir con mentalidad de «paro diez minutos y sigo».
- Comida: vuelve a Potes o come por la zona según el plan. Si regresas al pueblo, mejor reservar o ir a una hora prudente para no comer demasiado tarde.
- Vuelta: deja margen para una última parada panorámica. La gracia de esta escapada está precisamente en no cerrar el viaje demasiado deprisa.
Cómo llegar
La opción recomendada es ir en coche. Para una escapada a Potes, es la forma más cómoda y lógica, porque te permite entrar y salir con flexibilidad, moverte después hacia Fuente Dé y adaptar los horarios sin depender de conexiones escasas.
Desde Santander: 120 km, unas 2 horas por la A-67 y la N-621 (puerto de San Glorio incluido).
Desde Bilbao: alrededor de 2 horas y media por la A-8 y la N-621.
Transporte público: existe, pero suele ser bastante menos práctico para una escapada corta. Hay conexiones en autobús desde Santander, aunque con menos frecuencia y bastante más condicionadas por horarios, por lo que puede complicarte mucho un plan de fin de semana.
Aparcamiento: si vas en temporada alta o en fin de semana, intenta llegar a media mañana. Aparcar resulta más sencillo y empiezas el viaje con menos sensación de agobio.